jueves, 3 de enero de 2013

LAS ENERGIAS RENOVABLES GENERAN EL DESPLOME DE LOS PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD EN EUROPA, ¿PORQUE EN ESPAÑA NO?


Se desploma el precio de la electricidad en Europa.
European Energy Exchange ofrecía esta última semana de 2012 precios negativos. El martes 25 se llegó a ofertar entre las 7 y 8 horas a 473,82 euros el MWh. ¿Será una subida impresionante?, se preguntarán. Resulta que las centrales nucleares y las térmicas de gas ofertaban precios negativos para entrar en el mercado marginal. Hasta las 10 de la mañana no volvía a recuperar precios por encima de cero. El miércoles 26 a las 0 horas el precio de la electricidad marcaba 97,82 euros negativos el MWh. Sólo a las 8 de la mañana el precio recuperaba valores positivos; se vendía electricidad a 0,02 euros MWh. A las 3 horas se pagaba, en lugar de cobrar, por vender a la red 188,91 euros MWh.
Las grandes centrales de energía de Alemania y Austria -en el mercado eléctrico de Phelix- pagaban por la electricidad que vertían en la red eléctrica. Le resultaba rentable vender a precios negativos que salir del mercado. Es un misterio porqué en el mercado marginal en España las compañías entran ofertando a cero y no con números negativos. ¿Serán los efectos del oligopolio energético?
Ridículo de los falsos profetas energéticos.  
Las consultorías internacionales que auguraban que Alemania volvería a reabrir sus centrales nucleares en invierno, pues no soportaría su economía unos elevados precios -con el cierre de 8 nucleares, tres días después de Fukushima. La política actúa por emociones, se llegó a decir; o que Angela Merkel convirtió Fukushima en una crisis mundial de la energía nuclear. Los expertos señalaban que incrementaría las importaciones, seguiría consumiendo energía de origen nuclear; o que el precio de la electricidad se dispararía, haciendo insostenible su economía; de repente se preocupaban del cambio climático, aumentarían las emisiones de CO2. La realidad ha mostrado lo ridículas de estas afirmaciones.
La Friedrich Ebert -fundación del SPD- a partir de dichas metodologías propuso un cierre acelerado de las centrales nucleares en 2015. Analizó los efectos sobre las emisiones de CO2 y el precio; simulaba el cierre anticipado en 2015 respecto el coste de 2020 –la diferencias eran de algún céntimo de euro KWh (http://library.fes.de/pdf-files/wiso/08340.pdf). Las ventajas enormes, dejar de seguir generando residuos radioactivos, con costes incalculable y gestión incierta (tienen abierto el debate de cómo desmantelas Gorleben Asse II, extraer de depósitos geológicos millones de barriles). Y más de 5.000 días sin el riesgo potencial de accidente.
Un estudio de Oeko para WWF mostraba que los efectos sobre la importación en el corto plazo suponía un incremento de 2000 MW, cuando se cierran 8.000 MW nucleares –gracias a una optimización del mercado (http://www.oeko.de/oekodoc/1130/2011-015-de.pdf). La semana pasada mientras Alemania, con 8 nucleares menos que hace dos años, tenía precios de 188,95 negativos; en Francia nuclearizada se pagaba, en esas mismas franjas, por encima de 7 euros MWh (entre las 3 y las 5 horas del 25 tuvieron precios 5 euros negativos.
¿Cuál es la explicación? En España el OMEL marcó, la madrugada del 25, el precio del MWh a 1 euros positivos; el día 26 a 0,50 euros. En esa noche se exporta 2.400 MWh, se bombeaba a hidráulica consumiendo 1.800 MWh, mientras se genera 1.400 MWh en carbón y 1.800 MWh de gas. La  energía eólica alcanza los 8.000 MWh y la nuclear solo 6.000 MWh. Las centrales ofertan preciso cercano a cero para mantenerse en el mercado.
Para evitar la vulnerabilidad del sistema, con centrales que necesitan tiempo para ajustar el sistema, se está desarrollando redes de generación distribuida que den seguridad y garantía al sistema; son las plantas virtuales de energía. Lo que nuestra la realidad es lo anticuado de los perjuicios energéticos.
La elevada presencia de eólica hunde el precio.
Volvamos a explicar cómo funciona el mercado de la energía, no todo el mundo está familiarizado con él. En el mercado mayorista entran las ofertas más bajas, de modo que la última tecnología que entra en el mercado es la que fija el precio al que se remuneran el resto de tecnologías. Las tecnologías cuyos costes de combustible es cero, el viento y el sol, pero también la geotérmica inexistente en nuestro país, tienen prioridad en la entrada en el mercado. Obtiene un precio regulado, que se mal traduce por subvención. La entrada masiva de energía renovable junto a la caída de la demanda hace que centrales convencionales -más caras- salgan del mercado, mientras las centrales nucleares y gas opten por mantenerse en el mercado ofertando precios negativos.
Esto no es negativo, es un indicador de la realidad. Por desgracia los distribuidores no se le trasmiten esta señal de precios a los consumidores. Los efectos positivos de las renovables sobre precio no la reciben los ciudadanos. No sólo eso, se aumenta el precio de la electricidad; la última subasta de la Tarifa de Último Recurso (TUR) celebrada el 21 de diciembre supuso otro aumento un coste de MWh a 54,18 euros.
En verano Alemania la fotovoltaica cubrió el 50% de la demanda a medio día, lo que reduce los precios de los mercados marginales –incluso con precios negativos. El ministro de industria, Philipp Rosler racionaba contra la ley de renovables; su eslogan era “menos ideología, menos subvenciones y más mercados”, para abaratar el precio de la electricidad. Su la demagogia populista falla peor para la realidad. En la web de su partido dice: “millones de subsidios va a las renovables” (http://www.liberale.de/Energiewende-Roesler-mahnt-zur-Eile-bei-EEG-Reform/11047c17063i1p69/index.html).
Quizá olvida que las centrales paradas obtienen pagos por capacidad y otros complementos para garantizar los retornos de inversiones que nadie ha exigido. La semana pasada el mercado de electricidad nos sometió a un bañó de realidad.